Por: Patricia Guevara
Recuerdo que Cuando era adolescente leí o escuché que se decía mucho que la televisión era la que estaba educando a los niños y jóvenes; que los padres con tal que los pequeños no molestaran los dejaban casi todo el día sentado frente a un televisor.
Ahora con el boom de las redes sociales la era digital nos ha
envuelto a casi todo, pasamos más tiempo pegados al móvil y desatendemos a veces socava tan importantes como la crianza o atención de nuestros hijos.Claramente, ningún padre está ciento por ciento atento a sus hijos todo el día. Esto no solo es imposible, sino que, además, podría ser contraproducente porque impide que los pequeños vayan aprendiendo a arreglárselas y ganando así seguridad en sí mismos.
Según un estudio publicado en la revista científica Child Development en 2018, sugieren que el daño de esta conducta va mucho más allá de ser un mal ejemplo para las nuevas generaciones. Y han generado alarma.
Todos conocemos escenas como esta:
Tu teléfono vibra cuando estás jugando con tu hijo. Lo revisas. No es nada importante, pero sin darte cuenta terminas mirando Facebook y luego Instagram. Diez minutos después levantas la cabeza, y tu hijo ya se fue a jugar solo”
el 65 por ciento de las madres reconoce que los dispositivos tecnológicos interrumpían la interacción con sus hijos durante los momentos de juego e, incluso, en otras instancias.
En este ciclo vicioso, el vínculo entre padres e hijos se daña, pero también el desarrollo normal del niño. Según el estudio de McDaniel y Radesky de 2018, para el cual se hizo seguimiento a 170 familias en Estados Unidos, existe una asociación evidente entre el uso frecuente de tecnologías por los padres y problemas conductuales en sus hijos.
A esto lo llaman ‘tecnoferencia’ (interferencia tecnológica). “La tecnoferencia es la interrupción diaria de la interacción cara a cara debido a la tecnología”, explica McDaniel.
Cuando es frecuente, se relaciona con problemas conductuales en niños pequeños. Esto puede deberse a diferentes razones. Por ejemplo, puede ser que los niños estén reaccionando al uso de aparatos tecnológicos por los padres, sintiéndose excluidos o ignorados y proyectando estas emociones negativas en su conducta. También, que impacte la sensibilidad de los padres, lo cual con el tiempo puede ir influenciando el modo de actuar de los niños.
Es por eso que hoy vemos como pequeños desde sus primeros 6 meses ya se sienten poderosamente atraídos por todos estos aparatos electrónicos, ya que ven a sus padres absortos en ellos.
En un reciente libro, una psicóloga experta en tecnología señala que los niños pueden sufrir daños severos en su desarrollo si entran en contacto con los celulares y tabletas desde muy temprano.
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) ha señalado que los papás no deben permitir a los pequeños menores de 2 años entrar en contacto con las pantallas, se calcula que el 40 por ciento de bebés entre los 6 y 23 meses de edad pasan por lo menos dos horas diarias en esta actividad.
Varios estudios han revelado que entre el 30 y 40 por ciento ha usado en los primeros años de vida algún dispositivo móvil para jugar o ver películas. Los expertos son conscientes de la presión que tienen los padres pues ven que “hay una industria creciente de aplicaciones y aparatos diseñados para bebés que es muy lucrativa. Y si bien son herramientas muy entretenidas, no hay suficiente evidencia científica que demuestre que favorezcan el aprendizaje de los niños”, dice la autora.
Reflexionemos sobre esto, nosotros los adultos y veamos cómo nuestra distracción fuerte que estamos teniendo con nuestros aparatos electrónicos está afectando nuestras las relaciones interpersonales y nuestra relación con nuestros hijos de forma directa, tanto que estamos volviéndolos adictos a estos aparatos a tan temprana edad.
Espero que esta información conmueva y cambien tu perspectiva sobre este tema
No olvides escribirme y dejar tu comentario en la casilla de abajo.
Que Dios te bendiga.





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